









Al comienzo de la reunión informativa, la diputada Sabrina Ajmechet (PRO) remarcó que “el conflicto entre Israel y Palestina no nos es ajeno desde el momento que secuestraron ciudadanos argentinos y continuamos pidiendo hoy por los 59 compatriotas que siguen hoy secuestrados en Gaza”.
Karina Engelbert, quien estuvo secuestrada por el grupo terrorista Hamás en la Franja de Gaza entre el 7 de octubre y el 27 de noviembre de 2023, agradeció a los legisladores por recibirla y escucharla. “Es muy importante saber que ustedes están con nosotros”, afirmó. En tanto, subrayó que “para nosotros, el 7 de octubre no terminó, seguimos viviendo esa pesadilla cada día hasta que los 59 secuestrados vuelvan a su familia; los vivos a sus casas, pero también los que perdimos a nuestros familiares para poder terminar el infierno”.
Luego, Engelbert, en un crudo testimonio, relató cómo fue el proceso que le tocó sufrir junto a su familia en el Kibutz, la comunidad en la que vivía. “El 7 de octubre por la mañana, a las 6.29 exacto, comenzó un bombardeo masivo e intenso y que no era algo que habíamos escuchado con anterioridad, sino que nos dimos cuenta de que algo malo iba a pasar”, comenzó su testimonio.
Y, prosiguió: “Cerca de las 9 de la mañana entraron terroristas a mi casa, con mis dos hijas nos fuimos a la pieza de seguridad y mi marido tuvo una batalla contra muchos de ellos, quienes tiraron granadas”, sostuvo. Asimismo, contó que, debido a eso, su marido fue asesinado y su cuerpo secuestrado por Hamas a Gaza. “Tras casi un año y medio sigue allí”, expresó.
Al continuar con el relato, Engelbert indicó que tuvo una batalla contra los terroristas al intentar mantener cerrada la puerta. “Tras varios intentos, luego de perder la fuerza, abren la puerta y me sacan arrastrada, me pegan, me ponen un cuchillo y así me llevan afuera de la casa, en pijamas y me suben a una moto”, narró para luego añadir: “En el camino, muchísimos civiles terroristas me intentan matar, violar, pero los que me secuestraron recibieron la orden de llevarme viva”.
Con respecto a sus hijas, detalló que tras un secuestro más realizado por los terroristas “se llevan de mi casa a mis dos hijas de 18 y 10 años, descalzas y en pijamas, de una forma violenta con armas. Y, en el camino, a poco de salir del Kibutz tienen un accidente en el auto, teniendo ambas quebraduras complicadas. Tras varias horas en los túneles, las llevan al hospital donde estuvieron 23 días solas en cautiverio”.
Sobre la atención recibida por sus hijas en el hospital, Engelbert señaló que “las atendieron, pero no de una forma humanitaria; no había remedios ni fármacos. Para limpiarles las heridas usaban agua y vinagre. Ellas, tenían prohibido llorar y gritar, lo único que tenían era la una a la otra”.
Volviendo en el relato a su situación, reseñó que “estaba encerrada sin ventana ni luz, sin anteojos ni zapatillas, pidiendo permiso para ir al baño y miedo las 24 horas del día. Sólo sabíamos cuando empezaba el día por el rezo de los musulmanes”.
Al referirse a la situación de sus hijas, Engelbert explicó que “todos los días preguntaba donde estaban mis hijas y la respuesta que recibía era que se encontraban en Tel Aviv, porque estaba prohibido por el islam secuestrar niños. Y eso es lo que yo creí, que estaban a salvo”.
El 29 de octubre la trasladaron a un hospital con típicas ropas musulmanas, donde sólo los ojos quedaban visibles. “A la noche, nos pasaron a una habitación y en ese momento mi infierno empezó de una forma peor. Ahí vi la nueva realidad de que había niños secuestrados y que mis hijas también lo estaban, caí en una angustia enorme”, manifestó al tiempo que informó que la volvieron a cambiar de cuarto y al salir del mismo vio fotógrafos y cinco terroristas sentados al lado de sus hijas. “Las veo heridas, demacradas, sucias, con todo el pelo enredado; una de ellas, sentada en una silla de ruedas. Sentí alegría y tristeza al mismo tiempo”, aseguró.
“A nosotros no nos pegaron, físicamente no nos tocaron, pero tuvimos muchos maltratos, manipulaciones, donde nos contaban cosas como que nadie hacía nada por nosotros, que nos íbamos a quedar ahí mucho tiempo y nadie nos iba a ayudar. Y así pasaron 52 largos días en cautiverio por terroristas inhumanos”, declaró.
Para finalizar, Engelbert habló de cómo fue el procedimiento para quedar en libertad. “El 26 de noviembre nos avisan que era nuestro turno de liberación. Nos dieron ropa típica musulmana y salimos en un auto. Llegamos hasta un lugar lejano donde la Cruz Roja nos estaba esperando, que para nosotros fue solamente un taxi. En los autos de la Cruz Roja viajamos por la Franja de Gaza durante un tiempo, donde tuvimos mucho miedo porque no sabíamos si era cierto que nos íbamos a ir. Recién cuando llegamos a un paso y vimos a los soldados israelíes pudimos relajarnos un poquito y respirar”.
Allí, tuvieron que ser trasladadas de urgencia en helicóptero a un hospital de Tel Aviv porque el pie de una de sus hijas tenía una infección. “Al otro día nos hicieron muchos exámenes médicos ya que estábamos en muy mala condición”, comentó. “Estuvimos dos meses internadas donde tuvimos el abrazo de un grupo de médicos, psicólogos, amigos y familia que nos ayudó para salir de donde estábamos”, concluyó.